Importadores le cerraron canales a habichuela de RD

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Los importadores llenaron prácticamente por 10 meses los canales de venta de habichuela, dejando sin espacios a los productores nacionales para colocar sus cosechas. Hasta el mes de julio habían importado la cantidad que República Dominicana consumirá de agosto de 2020 a mayo de 2021.

Se trata de una situación que irá directamente en perjuicio de quienes han dedicado esfuerzo, sacrificio y dinero para sembrar sus terrenos de leguminosa, como es el caso de los productores del valle de San Juan.

El consumo mensual de habichuela en el territorio nacional, de acuerdo con conocedores y cultivadores, ronda los 90,000 quintales y la producción rondaría los 250,000 quintales, lo que significa que solo con esa cantidad producida hay –de por sí- una oferta que supera por mucho a la demanda.

En detalle, las importaciones entre enero y julio de 2020 se elevaron en un 137% con relación a igual período de 2019, sin que la demanda sufriera un alza de relevancia. Ese incremento se produjo en el tiempo previo a las elecciones para elegir las nuevas autoridades.

De acuerdo con cifras oficiales de la Dirección General de Aduanas (DGA) de julio de 2020, es decir, antes que las nuevas autoridades asumieran sus funciones, la diferencia en las importaciones se produjo de esta forma: En enero de 2019 se autorizó importar 11,693 quintales de habichuela, pero en enero de 2020 se introdujeron al país 64,546 quintales. Eso representa un incremento de 452%. Y la tendencia fue similar por los seis meses siguientes. En febrero del pasado año se importaron 3,587 quintales y en febrero de 2020 el volumen se incrementó a 56,815 quintales; en marzo de 2019 la cantidad introducido fue de 21,872 quintales, pero en el mismo mes del año 2020 eso se elevó a 73,571.

En abril de 2019 el volumen fue de 64,918 quintales y en abril de 2020 (cuando ya estaba en país en cuarentena, pero la entrada de las cargas pudo darse) fue de 88,878 quintales. Solo en el mes de mayo de este año se observó una cantidad ligeramente menor, respecto a igual mes de 2019 (en ese mes del pasado año la cantidad fue de 154,447 quintales y en mayo del año actual fue de 103,510).

Los números indican que en junio se importó un volumen de habichuela por 262,808 quintales, y en junio de 2019 el volumen había sido de 55,419. El incremento de julio (un mes antes de culminar el gobierno) fue del 334% en la cantidad de habichuela que se trajo de otros países. En ese mes -del año 2019- se importaron 46,694 quintales y en julio de 2020 se elevó a 202,705 quintales.

De manera global, en los primeros siete meses de 2019 se importaron 358,631 quintales, mientras que en los primeros siete meses de 2020 el volumen que autorizaron las autoridades, pese a que la demanda no se disparó, fue de 852,739 quintales de habichuela.

En las cuotas arancelarias contempladas para 2020 dentro del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Centroamérica (DR-Cafta, por sus siglas en inglés) solo hay una asignación de 1,826 toneladas métricas de frijoles. Una tonelada métrica equivale a 2,204.62 libras.

Entre productores de habichuela nacionales surge la queja de que en el pasado los encargados de otorgar permisos autorizaban solo la importación para alrededor de tres meses de consumo, posiblemente, mientras las autorizaciones recientes alcanzan para diez. Es un tiempo en que los cultivadores locales podrían verse impedidos de comercializar sus cosechas en el mercado local.

Y agregan: “El otro problema que nos han dejado las recientes autoridades de es que las habichuelas nuestras suelen ser un poquito más duras que algunas de las que llegan del extranjero. Y cuando los productores logramos vender un quintal de las locales, es porque de las importadas ya se han comercializado diez. Significa que nos golpearon fuerte al autorizar tan alto volumen de habichuela”.

Este año 2020 es crucial para la producción nacional, pues es un año en el que muchos productos agrícolas y agroindustriales que se cultivan y se elaboran aquí entrarán por las aduanas libres de aranceles desde Estados Unidos y Centroamérica, gracias al DR-Cafta. Y los frijoles son algunos de ellos. Por ejemplo, las categorías D y O, que comprenden 140 líneas arancelarias dentro del DR-Cafta, alcanzan el libre comercio justamente este año.

Esas categorías se componen de rubros como cebolla, ajo, queso cheddar, maíz, embutidos, carne y guarnición de res, cortes de cerdo, yuca, batata, bananos, habichuelas y harina de trigo.
Es un reto que tienen los productores dominicanos.

Reto para avicultores, arroceros y ganaderos

Este año, como parte de los contingentes o cuotas arancelarias contemplados por el acuerdo, entre los productos autorizados a entrar al país figura arroz descascarillado y semiblanqueado, pechugas y muslos de pollo, cebollas y chalotes, yogurt, leche en polvo, frijoles, queso mozzarella y pechugas de pollo. De arroz descascarillado se autorizaron 4,106 toneladas métricas procedentes de Estados Unidos, de arroz semiblanqueado 16,445 toneladas métricas, procedentes de Estados Unidos.

La definición dada sobre contingente arancelario

Desde la entrada del DR-Cafta para este país (en 2007), se ha realizado más de una decena de asignaciones de contingentes arancelarios, bajo disposiciones del reglamento para el proceso de asignar y administrar. La Oficina de Tratados Comerciales Agrícolas define contingente como volumen de importación de rubros agropecuarios que goza de trato arancelario especial, sea arancel 0% a importaciones dentro de ese volumen o un arancel más bajo que el fijado como máximo para el resto de importaciones fuera de este volumen.

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